Coaching y PNL

El Coaching y la Programación Neurolingüística (PNL) son dos metodologías, y también dos artes, de acompañamiento a las personas en sus procesos de cambio, sean éstos cuales sean. Muchas son las situaciones que nos pueden llevar a desanimarnos, desorientarnos, a perder el equilibrio interno y a bloquear nuestras emociones y nuestra capacidad de respuesta. La vida es cambio, no es posible no cambiar y nada dura eternamente, pero, en muchas ocasiones, nuestras creencias y la resistencia a algo tan natural como la evolución de la vida produce rechazo y un innecesario sufrimiento.

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Un acompañamiento a través del Coaching y la PNL permite tomar conciencia de todos los recursos que una persona, sin saberlo, dispone en su interior. Todos tenemos todos los recursos disponibles a nuestro alcance, toda la sabiduría innata, para mejorar nuestra vida.

El Coaching (que representa el proceso de cambio) y la PNL (que facilita entender nuestra manera de funcionar, promover cambios y aprender a comunicarse) colaboran siempre estrechamente para facilitar que cada persona pueda recuperar la dirección de su vida, incorporar opciones nuevas y potenciadoras y, a la vez, poder gestionar su emocionalidad, creencias y comportamientos.

Ésta filosofía viene reflejada con sencillez en la siguiente historia:

Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que no sabía qué le sucedía al otro: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Publicó por fin un bando entre sus súbditos solicitando ayuda, y a la mañana siguiente vio al halcón volar ágilmente por los jardines.

-Traedme al autor de ese milagro —dijo.

En seguida le presentaron a un campesino.

-¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso?.

Entre feliz e intimidado, el hombrecito explicó:

-No fue difícil, Su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta de que tenía alas y se lanzó a volar.

Tú también tienes alas…