Educación emocional

Sembrando amorcito

No vemos las cosas tal como son, la vemos tal como somos. Anaïs Nin.

Las personas somos seres emocionales. Nuestra emocionalidad vertebra e impulsa las acciones que llevamos a cabo y les otorga un significado, seamos o no conscientes de ello. En muchas ocasiones, no somos capaces de gestionarnos en algunas circunstancias, nos ponemos rígidos, a la defensiva o nos desorientamos. La educación emocional nos prepara mejor para la vida dado que nos permite moldear la forma de interactuar, de la manera más óptima, tanto en nuestro interior como con el mundo. Aprender a gestionarnos evita que nos perdamos en una marea de sentimientos propios y ajenos, ante las diferentes circunstancias de la vida. También nos ayuda a desarrollarnos con mayor éxito y felicidad, es decir, con mayor coherencia y tranquilidad, aprendiendo a concedernos los máximos momentos de bienestar posibles.

La educación emocional facilita vivir mejor y su aprendizaje en la infancia favorece crear unas bases sólidas de autoestima, confianza, amor y respeto. De niños o de adultos, aprender a gestionar las emociones impulsa nuestro desarrollo como seres humanos y nos permite disfrutar de una vida más consciente y plena.